Le dio voz y corazón al hermoso tema “Las caras lindas de mi gente negra”, composición del maestro Catalino “Tite” Curet Alonso.
Cantante, percusionista y compositor
Nació el 5 octubre de 1931 en Santurce. Fue el primer hijo de Margarita Rivera García, ama de casa, y Luis Rivera Esquilín, ebanista. El juego con los cacharros, las latas y los palitos, fue su entretenimiento desde niño. Cuando tenía siete años, ya interrumpía –junto a otros niños– el silencio en la calle Calma en Santurce, donde vivía, sonando sus instrumentos rudimentarios.
Abandonó la escuela a temprana edad. Antes de los 13 años, como decía su madre, trajo a la casa 27 centavos, producto de su primer trabajo como limpiabotas. A los 16 años se inició como albañil. Al mismo tiempo compartía su pasión por la música con un amigo, un año mayor, Rafael Cortijo. En 1948, comenzó a tocar percusión con el conjunto Monterrey de Monchito Mulley. No cantaba, porque esa tarea se la reservaba el director del grupo. Cortijo, por su parte, hacía sonar los bongós. A Ismael le pagaban $2.50 por tocar toda la noche.
A principios de la década de 1950, luego de estar brevemente en el Ejército de Estados Unidos, de regreso en el país, trabajó con la Orquesta Panamericana, de Lito Peña. Con ese grupo grabó por primera vez como cantante. Su primera canción se llamó “Cha Cha Cha in Blue”.
En una entrevista al director de la Orquesta Panamericana, Lito Peña, realizada por Rafael Figueroa Hernández, autor del libro “Ismael Rivera, el Sonero Mayor”, el director destacó que “no hay duda que cuando se hable de música popular y de soneros hay que contar con él [Ismael Rivera] porque hizo una contribución brillante al género y el pueblo así lo entiende y así lo ha demostrado”.
Con la Orquesta Panamericana tuvo muchos éxitos, como: “El charlatán”, “La vieja en camisa” y “La sazón de abuela”. Era frecuente que Maelo luego de su presentación con aquella orquesta en el Escambrón Beach Club, se fuera al salón de baile Black Magic de Miramar a continuar tocando con Rafael Cortijo. Fuera de la Panamericana, en 1955, se integró al combo de su amigo Rafael Cortijo, que se había organizado más formalmente en enero de 1954.
Con Cortijo y su Combo grabó 17 discos. Fue el cantante de temas muy populares como “El bombón de Elena”, de Rafael Cepeda, así como “El negro bembón”, de Bobby Capó, “Juan José”, “Besitos de coco”, “Palo que tú me das”, “Quítate de la vía Perico”, “Oriza”, “El chivo de la campana”, “Maquinolandera”, compuesto por su mamá, “El yoyo”, “María Teresa” y “Yo soy del campo”, entre otros. Cortijo y su Combo fue la orquesta fija del programa de televisión “La Taberna India”. En ese espacio fue que Benny Moré, el sonero cubano reconocido internacionalmente como “el Bárbaro del Ritmo”, designó a Ismael Rivera, como el “Sonero Mayor”. Desde esa época, esa sería su gran distinción.
Junto a Cortijo, Maelo impondría su “soneo” particular y la bomba y plena —herencia de la música afroantillana— en los más diversos escenarios, lo mismo en hoteles de lujo que en salones de baile legendarios como el Palladium Ball Room, en Nueva York. Entre finales de la década de 1950 y principios de 1960, Cortijo y su Combo, alternó con las grandes orquestas que deleitaban a los bailadores, tales como la de Tito Rodríguez, Tito Puente, y la del cubano, Machito (Francisco Raúl Gutiérrez Grillo).
En marzo de 1962, Ismael Rivera fue detenido por posesión de drogas. Cumplió una condena de casi cuatro años en Lexington, Kentucky. En ese periodo fue que el compositor Bobby Capó, le escribió la canción “Las tumbas”, inspirada en la prisión de Kentucky, cuya edificación tenía varios pisos bajo tierra.
Luego de salir de la cárcel, hizo varios trabajos musicales que dieron forma a su propia orquesta llamada Los Cachimbos, fundada en 1968. Desde Nueva York, Maelo y Los Cachimbos transformaron la música bailable con melodías como “La controversia” y “La soledad”, y posteriormente, “Mi negrita me espera” y “Dime por qué”, dos clásicos de la salsa. Otros éxitos con Los Cachimbos fueron “Mi jaragual”, “San Miguel Arcángel”, “La gata montesa”, “La manía de tu mujer”, “Maña, Maña” y el bolero de serenata “Hasta mañana”.
Hacia 1974, Maelo se unió a varios artistas de múltiples géneros populares bailables, que agrupó la Fania All-Stars, compañía de promoción musical fundada hacia 1968, en Nueva York. Cuando sus dueños Jerry Masucci y Johnny Pacheco compraron el sello Tico Alegre, por esa época, atrajeron importantes artistas que ya le daban forma a un ritmo nuevo: la salsa. En 1979, Maelo compitió con la cantante cubana Celia Cruz, por ser el artista mejor pagado por esa compañía. Algunos éxitos con la Fania fueron la versión de “El Nazareno”, con Papo Lucca al piano, y “Cúcala”, a dúo con Celia Cruz.
Los seguidores y estudiosos de El Sonero han fijado el periodo de mediados de la década de 1970 como la etapa de madurez del cantante. En 1974 publicó los discos “Traigo de todo” y “Juntos otra vez”, este último, producto del concierto celebrado el mismo año en el Coliseo Roberto Clemente, donde se reencontraron Rafael Cortijo, Ismael Rivera, Kito Vélez, Samuel Ayala, Roberto Roena y Rafael Ithier, entre otros. Todos habían compartido las primeras etapas de su vida musical, pero se habían distanciado, al crear sus propios conjuntos.
En el álbum “La herencia”, se incluyeron canciones clásicas como “Las caras lindas de mi gente negra”, composición de Catalino “Tite” Curet Alonso, grabada en 1978. Allí se manifiesta una síntesis del legado de Maelo como artista que representa la mezcla de raíces, ritmos y cultura en general para todas las épocas.
El 13 de mayo de 1987, a los 55 años de edad, el gran Maelo murió a consecuencia de un ataque al corazón. Desde los años anteriores padecía de cáncer en la garganta que le había afectado su voz. Sus últimos años también fueron marcados por la muerte de su amigo y compadre Rafael Cortijo, en 1982.
Aportaciones principales
Detrás de aquella expresión de la religión yoruba –¡Ecuajei!–, que intercalaba en sus interpretaciones, Ismael Rivera hizo diversidad de aportaciones. Junto a Cortijo y su Combo transformó el gusto musical de muchos, incorporando los ritmos enraizados en Puerto Rico –bomba y plena– en un ambiente dominado por las influencias cubanas. Además, como cantante y compositor supo elevar a repertorio musical comercial, temáticas que apelaban a las situaciones más cotidianas y difíciles de su pueblo: el desempleo, la ilegalidad, el egoísmo, la añoranza del terruño; al tiempo que también le cantaba al amor.
La unión de Ismael Rivera y Rafael Cortijo representó “un rompimiento con el sonido demasiado blanco y limpio de las grandes orquestas como la de César Concepción, irrumpiendo con una sonoridad ágil y espontánea, debido a una instrumentación más ligera y a una manera más natural y hasta cierto punto más ingenua de enfocar la producción musical”, de acuerdo con el musicólogo Rafael Figueroa Hernández.
A nivel individual, Maelo desarrolló un estilo único de cantar. Rompía con la clave para integrar más versos en sus canciones, sin perder el compás. Su instrumento esencial siempre fue su propia voz. Artistas como Héctor Lavoe, Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle, entre otros, reconocen la influencia del Sonero Mayor en su estilo de cantar.
Referencias:
Figueroa Hernández, Rafael. “Ismael Rivera, el Sonero Mayor”. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1993.
Ramos, Josean. “Ismael Rivera” en la Fundación Nacional para la Cultura Popular. San Juan, Puerto Rico: Ismael Rivera. Publicado el 26 de junio de 2014. http://prpop.org/biografias/ismael-rivera/. Consultada 20 de octubre de 2022.

5 octubre de 1931
Santurce
13 de mayo de 1987
Autora: Dra. Lizette Cabrera Salcedo, 20 de octubre de 2022
Edición: Mariela Fullana Acosta, 30 de enero de 2023




