Portada Puerto Rico en el mundo

Portada Puerto Rico en el mundo

Uno de los aspectos fundamentales para el estudio de la economía puertorriqueña es la aportación de cada sector a la producción, el ingreso y el empleo. Para el empleo, la información estadística disponible permite analizar la transformación del mercado laboral desde una perspectiva de largo plazo, tomando como punto de partida la segunda mitad del siglo XX. La evolución de la economía de Puerto Rico desde entonces ha estado marcada no sólo por el ritmo de crecimiento acelerado de los sectores urbanos sino, sobre todo, por el cambio estructural. Esta nueva estructura macroeconómica se evidencia particularmente en el papel que han desempeñado, la agricultura, la manufactura, el gobierno, los servicios y el comercio.

En el Puerto Rico de mediados del siglo pasado, los sectores que más aportaban al PIB (Producto Interno Bruto) eran la agricultura, el comercio y la manufactura, con 18.3%, 19.9% y 16.5% respectivamente. No cabe duda que en esa época la sociedad puertorriqueña era eminentemente agrícola-rural y que además, la actividad comercial (tanto al por mayor como al detal) jugaba también un papel protagónico. Desde 1960 en adelante, sin embargo, dos procesos parecen ser irreversibles: por un lado, la caída en la actividad agrícola; por el otro, el crecimiento arrollador de la manufactura. Para ese año este último sector ya ocupada el primer lugar en términos de su aportación al PIB, seguido del comercio; la agricultura había reducido su proporción a apenas 9.7% casi la mitad de los que aportó diez años antes. La decadencia del sector agrícola se acentuó en los años subsiguientes, reduciendo su aportación a sólo 3.2% del PIB en 1970 y llegando a cerca de 0.5% en el año fiscal 2005. La reducción drástica en la aportación de la agricultura a la producción y al ingreso nacional fue acompañada de una tendencia similar en el número de empleos aportados por ese sector.

En contraste con la agricultura, no cabe duda que lo más notable fue el crecimiento de la manufactura. En 1980 ya este sector había duplicado su aportación relativa al PIB en comparación con el año fiscal 1950. En el año fiscal 2005 la manufactura aportó el 40.4% de la producción. Tal aumento sin precedente ha sido la característica principal de la estrategia de desarrollo económico de Puerto Rico a partir del comienzo de Operación Manos a la Obra. En otras palabras, durante los últimos años la economía puertorriqueña se ha concentrado en el sector de manufactura, con una participación creciente del comercio, los servicios, las finanzas y el gobierno. Los sectores primarios tradicio­nales han perdido importancia relativa a través de los años, especialmente la agricultura, la pesca artesanal y la selvicultura.

Empleo en el sector agrícola (%)

Empleo en el sector agrícola (%)

El proceso de cambio estructural descrito define la transformación del mercado laboral. Un vistazo a la distribución del empleo por sector industrial resulta revelador. En 1950 la agricultura generaba 36.2% del total de empleos en el país. En algún momento durante la década de 1960, tanto en términos absolutos como relativos, la agricultura ha­bía dejado de ser el mayor patrono en la economía de Puerto Rico. La proporción del empleo que aportaba la agricultura se redujo a 22.8% en 1960 y a 9.9% en 1970. Durante las últimas tres décadas del siglo XX y los primeros años del siglo XXI la tendencia de reducción se mantuvo; en el año fiscal 2005 sólo había 26,000 personas regis­tradas formalmente en el sector agrícola, lo que repre­sentósolo 2.1% del empleo total.

Contrario a lo que los administradores públicos es­peraban, los datos oficiales confirman que el sector de mayor producción -la manufactura- no ha sido el que más empleos ha generado. En 1950 el empleo manu­facturero fue de 106,000 personas lo que representó 17.8% del total. Llama la atención que en 1960 el nú­mero de empleados en este sector se redujo a 91,000, para luego aumentar a 132,000 en 1970, llegar a un máximo en 1990 con 168,000, y reducirse a 134,000 en el año fiscal 2003. Esta tendencia (errática al princi­pio y declinante recientemente) en el total de empleos manufactureros contrasta con la ya aludida aportación de sobre 40% a la producción doméstica bruta. Debe destacarse que la razón primordial que explica la reducción absoluta y relativa en el empleo fabril ha sido la transformación interna de ese sector, la cual a su vez se debe tanto al factor tecnológico como a los cambios en la organización de la producción a nivel internacio­nal (es decir, a la nueva división internacional del tra­bajo y el papel que le ha tocado jugar a la manufactura en Puerto Rico).

Industrias como la construcción y el transporte han aumentado su participación en el empleo total. Du­rante la década de los noventa se añadieron 23,000 empleos a la construcción, mientras la cifra de em­pleo en el transporte se mantuvo inalterada. En el año fiscal 2004 la construcción registró 88,000 puestos de trabajo, mientras el transporte alcanzó 30,000 plazas en el año fiscal 2002.

El sector de comercio aumentó sustancialmente su participación en el empleo, tanto en términos absolu­tos como relativos: de 90,000 plazas en 1950 (15.1% del total) a 261,000 en el año fiscal 2005 (21% en ese año). En el caso de las finanzas e industrias a fines, los servicios y el gobierno, se reflejan tendencias conti­nuas de crecimiento en el empleo tanto en términos absolutos como relativos. El empleo “financiero” aumentó de 3,000 en 1950 a 43,000 en el 2005; el empleo en el sector de servicios creció de 77,000 a 349,000 durante el mismo periodo. Tal incremen­to convirtió a la industria de servicios en el sector productivo que más empleos posee en la economía puertorriqueña, con 28% del total, lo que confirma su re-orientación durante las pasadas dos décadas.

Para completar nuestro análisis sectorial de la composición del mercado laboral, en 1950 el gobier­no (administración pública) poseía 7.6% de la fuerza obrera empleada, ó 45,000 puestos de trabajo. La cifra aumentó ininterrumpidamente hasta alcanzar 274,000 empleados en el 2005, lo que significa que el sector público es actualmente el segundo patrono en orden de importancia. Debe destacarse, sin embargo, que en términos relativos 1980 fue el año de mayor aportación con 24.4%, lo que convirtió al sector gubernamental en el patrono más grande para ese entonces y también en 1990. Las dos recesiones del periodo comprendido entre 1973 y 1983 explican por qué el empleo público creció a ese ritmo, al canalizarse fondos de programas federales recién inaugurados para la creación de pla­zas (no necesariamente permanentes) en municipios, agencias estatales y corporaciones públicas.

Empleo en el sector de manufactura

Empleo en el sector de manufactura

La información analizada en los párrafos anteriores es útil para delinear algunos hallazgos sobre las ten­dencias en el mercado laboral. Es obvio que el sector que más producción genera -la manufactura- no es el que más empleos ha creado; mientras, el segundo sector que más empleos posee -el gobierno- no ha sido nunca el que más producción o ingreso genera. Por consiguiente, para ninguno de estos existe una correspondencia entre producción generada y aportación relativa al empleo, aunque en ambos casos su aportación absoluta al PIB aumentó. Con la excepción del comercio y la construcción, en el resto de los sectores industriales las tendencias en el empleo y la producción han sido en la misma dirección.

Por otra parte, el significado que ha tenido duran­te los pasados años la transformación interna de la estructura de producción manufacturera ha sido muy profundo. En 1950, cuando la manufactura aporta­ba 16.5% del PIB, eran precisamente las fabricas de ropa, alimentos y otras, intensivas en mano de obra, las que generaban la mayor parte del ingreso neto manufacturero. En otras palabras, durante las primeras dos décadas de Operación Manos a la Obra la manufactura no aumentó considerablemen­te su aportación al ingreso y al producto doméstico, como tampoco lo hizo en el caso del empleo -una gran ironía. Ahora bien, tan pronto ocurre la “se­gunda” transformación interna de la manufactura (a partir de 1970) no sólo disminuye la aportación relativa al empleo total -como consecuencia de la intensificación de las operaciones de fábricas inten­sivas en capital- sino que aumenta de forma espec­tacular la aportación de este sector al Ingreso Neto del país. Esto se debió al crecimiento casi dramático de los renglones de productos químicos y maquina­ria; en 1999 casi el 84% del ingreso manufacturero (820,826 millones de un total de $24,905 millones) era generado por esos dos renglones de producción. En ese año la manufactura aportó 44.1% al PIB, precisamente porque las actividades que más ingreso generaban eran intensivas en capital, aportaban re­lativamente pocos puestos de trabajo, pero lograban ingresos en forma de ganancias por concepto de ventas y por otros medios, que transferirían en su mayoría a las casas matrices de las corporaciones en Estados Unidos.

Empleos por sector

Empleos por sector

A modo de conclusión, las tendencias descritas revelan por qué la manufactura se convirtió en sector relevante en un periodo relativamente corto, aunque no necesariamente fue la actividad que transformó el mercado laboral. No obstante, durante la segunda mitad del siglo XX el papel de los demás sectores in­dustriales comenzó a depender más del desempeño de la manufactura. La forma en que estos sectores se han interrelacionado ha definido la estructura del empleo durante los pasados sesenta años. Pero también han sido cruciales las transferencias de fon­dos federales, el rol del gobierno a todos los niveles de la vida social y una serie de factores o variables adicionales, entre los que se destacan fenómenos como la economía subterránea, el pluriempleo y el incremento sin precedentes del número de personas empleadas a tiempo parcial.

Edwin Irizarry Mora
Economista
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras

 

 

Autor: Proyectos FPH
Publicado: 16 de enero de 2008.

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