Durante los siglos de colonización española, la medicina estaba reglamentada por la Corona y la Iglesia Católica. Sin embargo, los remedios naturales heredados de los pobladores originarios eran los más comunes debido a la escasez de médicos en Puerto Rico. Esto fue así hasta el siglo XIX cuando la práctica
Zeno Gandía aportó significativamente al desarrollo de la literatura puertorriqueña desde la década de 1870, cuando aún estaba en Europa, y hasta 1925. En su poesía cultivó los temas de la patria, el amor, el progreso, la ciencia naturalista, entre otros.
Su vida se caracterizó por sus aportaciones profesionales y cívicas. Participó en la creación de la Asociación Médica de Puerto Rico y la Academia de Medicina. También presidió el Instituto Universitario José de Diego y la Asociación Cívica Puertorriqueña.