Las murallas de San Juan y todo el equipamiento de ingeniería militar fue un proyecto de la Corona española para mantener la zona protegida y así sostener el plan de extracción de materias primas e impuestos, que mantuvo el dominio español por casi 400 años en el archipiélago puertorriqueño.
En el siglo XVI comenzaron los ataques de piratas y corsarios europeos en el mar Caribe. Puerto Rico no estuvo exento de estos ataques, siendo blanco de piratas y corsarios franceses, ingleses y holandeses.