Este dramaturgo puertorriqueño fue un destacado creador, quien a través de su obra, retrató de forma trágica y humorística las vivencias de los puertorriqueños en el contexto colonial del siglo XX. En 1994 fue seleccionado como Humanista del año por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.
En 1939 Emilio Belaval expuso la aspiración de que hubiese algún día un “gran teatro puertorriqueño donde todo nos pertenezca: el tema, el actor, los motivos decorativos, las ideas, la estética”.
Durante las primeras décadas del siglo XX, la mujer como personaje del teatro puertorriqueño abandona poco a poco la figura ingenua del ser engañado por los hombres y se convierte en encarnación simbólica de la Patria.
“Brincos y saltos” fue el curso de Actividades Dramáticas que diseñó Rosa Luisa Márquez para el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico en 1979.