María de las Mercedes Barbudo fue enterrada en la Catedral de Caracas, un lugar reservado para personas de importancia nacional, donde originalmente estuvieron los restos de Simón Bolívar. (Colección Ateneo Puertorriqueño)
Líder independentista
Nació en 1773, del matrimonio formado por María Belén Coronado y Domingo Tomás Barbudo. Su madre era una mulata de las que habitaban en el barrio de Santo Domingo en lo alto del San Juan antiguo. Su padre era soldado español del Regimiento de San Juan. Otros hijos de la pareja fueron José, María del Rosario, y la niña natimuerta llamada María también. Vivían en una casa de la calle Luna, podríamos decir que de manera holgada. Se desconoce cuándo murieron los padres, sin embargo, lograron educar a sus hijos como pocas familias lo podían hacer en aquella época. María de las Mercedes asistió a un colegio de monjas, mientras que la educación de su hermano José le sirvió para ser escribano público.
El colegio de monjas se encargaba de educar a las niñas en tareas relacionadas a la costura, lectura, escritura y música. Este tipo de educación se manifiesta a través de los escritos de María de las Mercedes, y las acciones desarrolladas en su vida, que fueron plasmadas en su testimonio ante el gobernador de Miguel de la Torre el día 22 de octubre de 1824. Por ese documento podemos ver los hermosos trazos de su firma, lo que llamaron en esa época, letra de monjas, que refleja seguridad y estudios básicos en la lectura y en el buen escribir, práctica de leer y copiar hasta perfeccionar la caligrafía. En su tiempo existían pocas escuelas para las mujeres. El crecimiento intelectual de María de las Mercedes se fue solidificando a través del intercambio e influencia de las personas que frecuentaba, que venían desde distintos puntos de la geografía caribeña, de Costa Firme, y otras regiones europeas. Desarrolló lazos que la unieron a intelectuales de la época.
María de las Mercedes fue notable en uno de los periodos más neurálgicos de la historia puertorriqueña, cuando pasaron por Puerto Rico, en 1815, las fuerzas armadas españolas, para sofocar los movimientos revolucionarios de una Venezuela agitada, que buscaba su independencia. Desde 1810 Venezuela estuvo en continuas guerras que no cesaban y que se recrudecían con altibajos constantes en su lucha por sacar a los realistas de su territorio. El último reducto español lo fue Puerto Cabello, cuando salieron las últimas tropas españolas el 8 de noviembre de 1823.
Veremos en María de las Mercedes Barbudo a una mujer que estará a la vanguardia de su tiempo, justamente cuando en Puerto Rico se producía un cambio de mentalidad. Era la época de la Ilustración que ejerció transformación a nivel internacional y entre nuestra gente promovió deseos de forjar una patria libre y soberana. Eran las ideas del momento, eran los ecos sonoros de la Francia Republicana, de las Antillas, de la Costa Firme (América del Sur) y de la Nueva España (México) que querían afianzarse en un futuro esperanzador sin ataduras a la metrópoli española. Eran los ecos de las ideas emancipadoras del libertador Simón Bolívar, entre otros. En María de las Mercedes resonaron las ideas de la libertad. Su sólida educación desarrolló en ella un pensamiento altamente crítico y liberal.
La joven creció en un ámbito comercial por las relaciones que desarrolló en los negocios de su tío, Juan Veloz Coronado, quien era prestamista. Al pasar el tiempo y tras la muerte de su tío, se convirtió en una comerciante acreditada del área de San Juan.

Autógrafo de María de las Mercedes Barbudo
Vivió cambios significativos que se fraguaban a su alrededor, principalmente políticos, por ejemplo, tuvo conciencia de la movilización de su padre y hermano para defender la ciudad del ataque inglés de 1797. El gobernador Ramón de Castro había declarado un estado de sitio y la ciudad de San Juan y su territorio aledaño sufrió dos semanas de intensos combates. La rápida movilización de las fuerzas españolas, y sobre todo las milicias criollas desde distintos puntos de la isla, provocó la huida de los invasores. La celebración fue de gran júbilo.
Pero esa felicidad no duraría mucho, pues en 1808, su madre, María Belén, quedó viuda según aparece en los registros. Poco después, ella misma murió y María de las Mercedes quedó a cargo de su única hermana María del Rosario, a quien cuidó esmeradamente de una enfermedad desconocida, que la había postrado en cama durante largos años. Además de cuidar de su hermana, también se hizo cargo de su sobrina Rita Mercadillo, hija de su hermana. La hermana falleció en 1817, cuando María de las Mercedes tenía 44 años.
Uno de los momentos históricos que presenció María de las Mercedes fue en 1815, cuando pasaron por Puerto Rico las tropas realistas. Dichas tropas españolas se detuvieron en San Juan, en su camino a combatir a los rebeldes suramericanos que luchaban por su independencia de España. Los militares estaban a cargo del general Pablo Morillo, quien era acompañado por Miguel de la Torre, capitán del Ejército Expedicionario. Poco tiempo después De la Torre regresó a Puerto Rico al salir derrotado en la batalla de Carabobo, en Venezuela. La metrópoli española lo nombró Gobernador de la colonia puertorriqueña, con la encomienda principal de contener cualquier manifestación independentista. En esa misión el Gobernador fue el juez verdugo de la líder independentista María de las Mercedes, arrestándola y provocando su expulsión de Puerto Rico, para ser encarcelada en Cuba.
Los amigos liberales y colaboradores de María de las Mercedes
En medio de ese ambiente de guerra, en el cual Puerto Rico jugaba un papel de intermediario en el traslado de tropas españolas a Costa Firme, María de las Mercedes conoció a intelectuales puertorriqueños que formaban parte del ejército español, pero que también eran portavoces de la liberación de la isla del gobierno colonial. Está el caso de Matías Escuté Valvei, hijo, un coronel realista puertorriqueño que conspiró para convertir a Puerto Rico en una isla libre y soberana. El padre del coronel Escuté fue el sargento Matías Escuté quien había sido compañero de armas de Domingo Barbudo en las campañas de Pensacola en la Florida. El coronel Escuté Valvei fue el fundador y propietario de la Imprenta Fraternidad, en la calle San Justo, donde se imprimió el primer periódico liberal de Puerto Rico, el “Diario Liberal y de Variedades”. Este periódico tuvo su mayor despliegue mientras el Trienio Liberal (1820-1823) duró en España. En ese tiempo ciudadanos particulares pudieron introducir instrumentos de imprenta por primera vez en Puerto Rico y realizaron publicaciones. Anterior a ese momento, el Gobierno tuvo el control absoluto del uso de la imprenta. En el “Diario Liberal” casi todos los artículos se publicaban bajo el anonimato. Por otro lado, la figura más relevante que María de las Mercedes conoció fue el general puertorriqueño Antonio Valero Bernabé, oriundo de Fajardo. La propia María de las Mercedes le recomendó para unirse al Ejército Libertador de Venezuela. De Valero se sabe que fue un fiel colaborador de Simón Bolívar, participó en innumerables batallas. Reconocido por su lucha libertadora, actualmente el nombre de Antonio Valero de Bernabé aparece inscrito en el Panteón Nacional en Caracas, Venezuela. Otro líder conocido por María de las Mercedes fue el abogado José María Rojas, de origen dominicano. Él colaboró con Bolívar y fue nombrado jefe de la Aduana de la Guaira, donde llegaban las armas y barcos que apoyaban la fuerza militar para la guerra.
Con el nombramiento de Miguel de la Torre en 1823, como gobernador de Puerto Rico, llegó un nuevo periodo de dura represión en el país. De la Torre se valió de la presencia de espías por todas las islas del Caribe. José de Luque, un espía contratado por De la Torre, descubrió la correspondencia de María de las Mercedes con los insurgentes de la Gran Colombia. Se descubrió la presencia de otra mujer venezolana, Josefa Zavaleta de Arrubla, esposa de Juan Manuel Arrubla, ambos amigos del líder independentista colombiano Francisco de Paula Santander. Josefa Zavaleta estuvo en Puerto Rico, y fue descubierta y encarcelada por sus expresiones antiespañolas en 1823, previo al destierro de Barbudo. Era parte del grupo de intelectuales liberales y era cuñada del coronel Escuté Valvei, quien estaba casado con su hermana, María Luisa Zavaleta. Josefa Zavaleta, una vez estuvo encarcelada en La Fortaleza, pudo escapar gracias a la ayuda de su cuñado. De ella no se supo más. En 1823 arrestaron al coronel Escuté por las cartas incautadas en Santo Tomás que lo implicaban a él y a María de las Mercedes en un plan para derrocar al Gobierno español en Puerto Rico. Escuté logró escapar de su prisión en el Castillo San Cristóbal.
La lectura de la correspondencia que recibía María de las Mercedes, por el espía De Luque, llevó al gobernador De la Torre a colocar vigilancia en la casa de Barbudo por año y medio. Además de la casa de la familia Barbudo, se vigilaba la de los Hernaiz, la de los Vargas, la de los Bonilla y otros implicados. En su sumario, el fiscal expuso que en la casa de Barbudo se recibía correspondencia de disidentes y estos se reunían para discutir sobre “materias políticas peligrosas al sosiego público”.
Según los informes del Gobernador, el padre José Antonio Bonilla era uno de los liberales que visitaba la casa de María de las Mercedes. La líder, al ser una conocida comerciante en San Juan, que tenía relaciones cercanas con los intelectuales de la época, hizo varias recomendaciones de confianza sobre distinguidas personas. Ese fue el caso de la recomendación ya mencionada de Valero, y la de religiosos como el sacerdote Francisco Pérez, quien era otro separatista puertorriqueño que partió a luchar por la independencia en Venezuela.
Otro intelectual, amigo de María de las Mercedes, fue José María Vargas, dentista de profesión que posteriormente fue el sexto presidente de la república de Venezuela, y con quien tuvo lazos estrechos. Después del destierro de la líder, el doctor Vargas se fue de Puerto Rico, acto que fue delatado desde Santo Tomás, por José Luque. Otro conocido de María de las Mercedes lo fue el diputado a las Cortes españolas de 1820, el general Demetrio O’Daly. Él también fue arrestado por el Gobernador al estar involucrado en el movimiento separatista, pero pudo huir antes de lograrlo.
En 1824 María de las Mercedes tenía 51 años. Por ese tiempo el gobernador De la Torre ordenó registrar su casa. Allí le incautaron varios documentos comprometedores, entre ellos periódicos de Venezuela, publicaciones europeas y posiblemente ensayos que ella misma escribiera. El Gobernador en contubernio con el fiscal, la destinó al destierro por usar su hogar como centro de reuniones para los separatistas. De la Torre se quejaba de que: “… esta mujer desde hace años observa esta conducta, mantiene en su casa tertulia de gentes nocivas, propalaba sus designios con cautela y dispone los ánimos de la juventud inexperta, siga difundiendo sus perversas opiniones, su perniciosa doctrina de independencia y su odio terrible contra el paternal gobierno de Su Majestad”.
El 22 de octubre de 1825 se citó a María de las Mercedes Barbudo Coronado para que confesara las sospechas del gobierno. Se le interrogó sobre las cartas. No negó su complicidad con todos los nombres de imputados que le citaron y quienes ya habían abandonado la isla. Ella entendía que con sus acciones no estaba cometiendo delito alguno. Tras el interrogatorio fue llevada a su casa y la registraron. Encontraron un sinfín de comunicaciones, entre ellas otra decena de periódicos revolucionarios. Se le acusó de espía y de “ponzoña de la insurrección”. Por tal razón la acusaron de “horrendo crimen”.
El 23 de octubre de 1825, la confinaron en el Castillo San Cristóbal para esperar que la goleta El Marinero la llevara al puerto de Cuba. Allí, fue encerrada por el gobernador Salvador Vives en la Casa de las Recogidas en La Habana, donde estuvo recluida por cinco meses. Fue la primera y última vez que María de las Mercedes partió de Puerto Rico. Antes de irse le encargó a Manuel Munilla, comerciante de San Juan, el arreglo de todos sus negocios y la venta de sus propiedades. Así se le remitiría el dinero a su destino final, Venezuela. María de las Mercedes, tras los cinco meses de encierro, solicitó al gobernador de Cuba su salida con destino a Venezuela. Hizo escala en Santo Tomás donde pudo embarcar, diez días después, en el bergantín Hunter, de bandera inglesa con destino a La Guaira, Venezuela. Se encontró con sus amigos José María Rojas, Matías Escuté Valvei y José María Vargas, entre otros, que la ayudaron a establecerse en uno de los cantones en Caracas.
José Barbudo, su hermano, quien era escribano, murió poco tiempo después, víctima de la persecución del gobernador De la Torre y expatriado a España. Ni María de las Mercedes, ni José, supieron de sus paraderos, a pesar de que trataron de reencontrarse. En Caracas, la líder se dedicó al comercio y fue prestamista también. Vivió en la antigua Caracas. Allí también estaban los puertorriqueños Antonio Valero Bernabé y el padre José María Bonilla, entre otros tantos exiliados de la isla que dieron allí los últimos suspiros del sueño de ver a Puerto Rico libre.
María de las Mercedes Barbudo falleció el 17 de febrero de 1849, a los 76 años. Fue enterrada en la Catedral de Caracas, un lugar reservado para personas de importancia nacional, donde originalmente estuvieron los restos de Simón Bolívar.
Referencias:
Cruz Monclova, Lidio. “Historia de Puerto Rico”, Volumen I. Original de 1952. Río Piedras: Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1979, pp. 180, 184 y 230.
Rosario Rivera, Raquel. “María de las Mercedes Barbudo: primera mujer independentista de Puerto Rico 1773-1849”. San Juan: Edición de la autora, First Book Publishing, 1997.
Rosario Rivera Raquel. “María de las Mercedes Barbudo”. Página Web www.raquelrosario.net.
Valle, Norma. “Al rescate de las biografías: María de las Mercedes Barbudo,. Claridad 14 al 20 de noviembre de 1997.

1773
San Juan
17 de febrero de 1849
Caracas, Venezuela
Autora: Dra. Raquel Rosario Rivera, 22 de julio de 2022
Revisión: Dra. Lizette Cabrera Salcedo, 25 de julio de 2022
Edición: Mariela Fullana Acosta, 19 de marzo de 2023




