Quevedo Báez combinó sus intereses por la ciencia y por la cultura.
Médico cirujano, historiador y escritor
Nació el 24 de diciembre de 1865 en Sabana Grande. Sus padres fueron Domingo Quevedo y Carmen Báez Alicea. En su pueblo natal cursó los grados primarios. Más adelante, estudió bajo la tutela del caborrojeño Pedro Rodríguez Acosta y del sacerdote católico Padre Manuel Fontán Sánchez, con quienes aprendió latín, matemáticas, español e inglés. Luego ingresó como interno al Instituto de los Padres Jesuitas en Santurce. Concluyó su formación académica en el Instituto Civil de Segunda Enseñanza en 1886. Al año siguiente, se trasladó a España para continuar con sus estudios. Terminó su carrera como doctor en medicina en el Hospital General de Madrid en 1894. Fue miembro del Colegio de Medicina de Madrid. Al regresar a Puerto Rico se desempeñó como médico en Barceloneta, Utuado y Mayagüez.
Los primeros acercamientos de Quevedo Báez a la literatura se produjeron en su juventud antes de su llegada a San Juan. Bajo el seudónimo “Luz de Selenia”, escribía breves artículos políticos de inclinación autonomista en periódicos de Ponce y Mayagüez. Más tarde, mientras estudiaba en el Instituto Civil, fundó junto con otros de sus compañeros, el periódico literario “El Palenque de la Juventud” (1884), del cual también fue su director. En Madrid, escribió una serie de artículos y crónicas sobre asuntos puertorriqueños que se publicaron en diferentes periódicos de Madrid, tales como: La Justicia, El Globo, El Liberal y La República. En aquellos criticó la persecución que había iniciado el gobernador Romualdo Palacio González contra todos los que se manifestaban en desacuerdo con el gobierno de España.
Su interés por la política fue madurando con el tiempo. Como joven estudiante en la capital puertorriqueña favorecía la autonomía conservadora que propulsaba Rafael María Labra. Luego del cambio de soberanía, tras la invasión estadounidense en 1898, se unió a las filas del Partido Republicano, que en ese entonces estaba dirigido por el doctor José Celso Barbosa. Durante ese periodo publicó artículos políticos de corte republicano. Pasados los primeros años bajo el gobierno de Estados Unidos, se inclinó por el ideal de la independencia. Participó de asociaciones y escribió para revistas que promovían esa ideología.
Al iniciarse el siglo XX, Quevedo se trasladó a San Juan y ocupó la posición de secretario de la Junta Examinadora de Médicos. Para esa época, los médicos tenían dificultad para atender pacientes que vivían en zonas montañosas o poco salubres como los arrabales. Además, había escasez de medios e instalaciones adecuadas que permitiesen una mejor atención al paciente y existían médicos fatulos que obtenían diplomas con solo unos cuantos meses de estudios. Debido a esas condiciones y por la necesidad de organizar la profesión médica esparcida por todo el país, Quevedo, junto con otros médicos, fundó la asociación que protege los intereses de los médicos y divulga los análisis y estudios relacionados con el tratamiento y la cura de diferentes condiciones.
En 1902, se reunió junto a otros colegas, con la Cámara de Delegados en la antigua Diputación Provincial (hoy Departamento de Estado) y allí consignaron los acuerdos que dieron luz a la Asociación Médica. Al año siguiente, surgió el Boletín de la Asociación Médica Puertorriqueña bajo la edición de Quevedo Báez. Esa publicación, posteriormente, se conocerá como El Boletín Médico. En el primer número, se presentó la legislación que poco después dio origen al Tribunal Examinador de Médicos.
Quevedo Báez además de interesarse en el desarrollo de la profesión médica en Puerto Rico, también contribuyó a la divulgación de la cultura puertorriqueña. Dirigió el Ateneo Puertorriqueño por tres años consecutivos, de 1904 a 1906, durante los cuales tuvo que combatir la intención del gobierno de cerrar la institución. En 1905 ayudó a fundar la Revista del Ateneo.
Como fundador de esa publicación y editor del Boletín Médico de la Asociación Médica de Puerto Rico, Quevedo Báez combinó sus intereses por la ciencia y por la cultura. En el Boletín publicó estudios científicos sobre: la fiebre amarilla, lupus, tuberculosis, mortalidad infantil, lepra y uncinariasis (anemia), esta última muy común entre la población más pobre del país. En la Revista del Ateneo abordó temas como la cultura, la violencia, tradiciones, folclore, historia, ética y civismo. Entre estos artículos figuran: “La madre enferma”, “El secreto de las cartas”, “Cosas que pasan”, “Huellas del tiempo” y “Cartas femeninas”.
En su función de líder cívico, participó de la fundación de la Asociación Cívica Puertorriqueña en la primera década del siglo XX. Esta asociación tenía también un fin político que consistía en educar al pueblo de Puerto Rico para promover la solicitud de un plebiscito ante el Congreso de Estados Unidos, cuya finalidad era alcanzar la república independiente con o sin el protectorado de Estados Unidos. En esa asociación trabajó junto al abogado y poeta Luis Lloréns Torres y al periodista Vicente Balbás Capó.
Como médico, Quevedo Báez dirigió el consultorio de la Sociedad de Auxilio Mutuo y Beneficencia, cargo que ocupó por 21 años, hasta 1933. También fue miembro fundador, parte de la Junta Directiva y profesor del Instituto Universitario José de Diego, conocido previamente como Escuela Superior José de Diego (1915). Entre 1916 y 1918 presidió dicha institución educativa. Ese mismo año fundó junto a otros galenos la Academia de Medicina de Puerto Rico y al año siguiente fue elegido académico de número, además de participar en la fundación de la Academia Antillana de la Lengua, presidida por el político y poeta José de Diego.
Como parte de la Academia de Medicina de Puerto Rico, y junto al historiador Cayetano Coll y Toste, trabajó en la sección Historia de la Medicina y Bibliografía Regional y el Desarrollo de los Estudios Médicos en Puerto Rico. De 1921 a 1923 presidió dicha Academia.
En 1924 fue nombrado presidente del Tribunal Examinador de Médicos, puesto que desempeñó hasta 1931. Perteneció a la Comisión de la Policía Insular y fue director de Higiene Escolar en el municipio de San Juan. Se mantuvo activo en el ámbito literario escribiendo artículos para El Mundo y Puerto Rico Ilustrado, así como para la revista Antena. En 1946 publicó su magna obra, “Historia de la medicina y cirugía en Puerto Rico”, lo que lo convirtió en uno de los primeros historiadores de medicina en la isla.
Falleció el 22 de noviembre de 1955 en San Juan.
Referencias:
Family search.com. “Manuel Quevedo Báez”. https://www.familysearch.org/search/tree/results?q.anyDate.from=1860&q.anyPlace=Sabana%20Grande%2C%20Puerto%20Rico&q.givenName=Manuel%20&q.surname=Quevedo%20B%C3%A1ez. Consultado 15 de junio de 2023.
Rosa Nieves, Cesáreo. “Biografías Puertorriqueñas: Perfil histórico de un pueblo”. Troutman Press: Connecticut, México: Editorial Cumbre, 1979.
Torres, Yolimarian. “Exaltan a diez figuras ilustres en el Salón de la Fama de la Medicina Puertorriqueña”. Medicina y Salud Pública. https://medicinaysaludpublica.com/noticias/salud-publica/exaltan-a-diez-figuras-ilustres-en-el-salon-de-la-fama-de-la-medicina-puertorriquena/11622. Consultado 15 de julio de 2022.

24 de diciembre de 1865
Sabana Grande
22 de noviembre de 1955
San Juan, Puerto Rico
Publicado: 3 de septiembre de 2014
Revisión: Dra. Lizette Cabrera Salcedo, 15 de julio de 2023
Edición: Mariela Fullana Acosta, 24 de julio de 2023




