Todos los hombres entre los 16 y 60 años que no fuesen dueños de más de cinco cuerdas de tierra, estaban obligados a registrarse como jornaleros. (Foto del Archivo General de Puerto Rico)
Ante la dificultad de los propietarios de adquirir fuerza trabajadora esclava en el siglo XIX, el gobierno colonial español en Puerto Rico implantó varias formas de reglamentar el trabajo de los campesinos libres.
El gobernador Miguel López de Baños creó la papeleta de jornaleros o registro municipal en 1838. Declaró “vagos” a todos los desocupados, aunque fuera temporalmente. Aquellos que no se registraran podían ser condenados a trabajos forzados. La “vagancia” fue el pretexto usado por el gobierno para obligar a los pobres a trabajar por lo que sería un salario miserable.
En 1849, el capitán general Juan de la Pezuela, amplió el registro anterior en lo que se conoce como el régimen de la “Libreta de jornaleros”. Todos los hombres entre los 16 y 60 años que no fuesen dueños de más de cinco cuerdas de tierra, estaban obligados a registrarse como jornaleros. Esta libreta incluía el nombre del jornalero, su pueblo de residencia, una descripción de sus características físicas, los lugares donde había trabajado, así como su conducta. Además, allí el empleador escribía cuándo comenzaba y terminaba la jornada de trabajo. Al no saber leer y escribir, fue frecuente que los jornaleros fueran víctima de engaños al escribirles en su libreta datos falsos que los perjudicaban. Los trabajadores tenían que llevar la libreta siempre con ellos, como si fuera un pasaporte.
La reglamentación que creó la libreta sugiere que las mujeres también pudieron haberla tenido, sin embargo aún no se ha encontrado alguna perteneciente a una mujer. El historiador Fernando Picó ha apuntado que “la familia del jornalero contratado quedaba obligada a trabajar en tiempo de cosecha. Fue recogiendo el grano (de café) donde más trabajaron las mujeres y los niños, éstos últimos comenzaban desde los tres años. Sin embargo, en los contratos de trabajo u otros documentos no aparece cuantificado el trabajo de estas mujeres, niños o niñas”.
La reglamentación y supervisión estrecha del trabajo de los pobres a través de la papeleta o libreta fue el instrumento que las autoridades crearon para controlar a la población libre ante el reclamo de escasez de mano de obra por parte de los sectores propietarios. El sistema esclavista comenzaba a tambalearse por los tratados firmados entre Inglaterra y España desde 1814, que implicaban la abolición del tráfico esclavo; asimismo, se dieron muchas fugas y rebeliones, y creció el pensamiento abolicionista o antiesclavista.
Con la libreta de jornaleros, el Estado complació a los hacendados, quienes tuvieron, a partir de ese momento, un nuevo instrumento de control laboral, ya que ningún jornalero podía abandonar su trabajo hasta que el empleador indicara que ya había cumplido con su contrato. Si el empleador retenía consigo la libreta, impedía que el jornalero abandonara la hacienda o su lugar de trabajo, ya que las autoridades detenían a toda persona que estuviera sin su libreta. El estado, por su parte, también se beneficiaba de este sistema, ya que si el jornalero no portaba su libreta o estaba desempleado era penalizado con trabajos en obras públicas que devengaban solamente medio jornal.
El “Régimen de la libreta” se convirtió en un mecanismo de transición de una economía precapitalista, basada en mano de obra que no recibía remuneración en metálico, a una economía de producción capitalista, en la cual los trabajadores eran disciplinados y trabajaban largas jornadas por un salario de subsistencia. Por una jornada de 12 horas les pagaban 25 centavos diarios. El pago lo recibían en riles, fichas o vales que solo eran redimibles en la tienda de la hacienda o de “raya”. El salario era insuficiente para sus necesidades básicas, por lo cual los jornaleros terminaban endeudándose en la tienda de raya. Caían en un círculo vicioso de donde era difícil escapar. En 1867 la fuerza trabajadora esclavizada incluía a 43,347 habitantes, mientras que los jornaleros con libretas eran 66,079, cantidad que definitivamente fue mayor considerando que en los registros no aparece registrada la aportación de mujeres e hijos que trabajaban junto a los esposos y padres.
En el ámbito político, puede mencionarse que el régimen de la libreta sembró inconformidad en un sector numeroso de los jornaleros y en los políticos liberales. Un grupo de jornaleros participó del movimiento separatista conocido como el Grito de Lares. Uno de los objetivos de los liberales separatistas fue precisamente la abolición de la esclavitud y la Libreta de jornaleros. Aquel reclamo del Grito de Lares finalmente se hizo realidad en 1873. La esclavitud fue abolida el 22 de marzo y el régimen de la libreta fue eliminado el 13 de julio del mismo año. El gobernador Rafael Primo de Rivera suprimió las libretas de jornaleros y declaró “a la clase de jornaleros sujeta a las leyes generales del país”.
Referencias:
Moscoso, Francisco. “La emancipación de los jornaleros en el siglo XIX”. Periódico Claridad, En Rojo, 11-17 de mayo de 2006, pp. 25-26.
________________. “Libreta de jornaleros y Libret d’ Ovrier”. Claridad, En Rojo, 19-25 julio de 2012, pp. 18 y 19.
_______________ y Lizette Cabrera. “Historia de Puerto Rico, desde la antigüedad hasta el mundo actual”. San Juan: Ediciones Santillana, 2003.
Picó, Fernando. “Cafetal adentro: una historia de los trabajadores agrícolas del siglo 19”. Edición conmemorativa, homenaje póstumo a Fernando Picó, 2021. Asociación de Maestros de Puerto Rico, Revista El Sol, original de 1986. https://www.researchgate.net/publication/371634991_Cafetal_Adentro_Una_historia_de_los_trabajadores_agricolas_en_el_Puerto_Rico_del_siglo_XIX_Edicion_Conmemorativa_Homenaje_Postumo_a_Fernando_Pico. Consultado el 12 de febrero de 2024.
Autora: Gricel Surillo Luna
Publicado: 15 de septiembre de 2014
Actualización: Dra. Lizette Cabrera Salcedo, 15 de febrero de 2024
Edición: Mariela Fullana Acosta, 30 de marzo de 2024




