Cultura Popular / Talla de santos
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Los tres reyes magos
La talla de santos es símbolo cultural y nacional de Puerto Rico. Es un tipo de manifestación artesanal y de imaginería popular a la que se le conoce también como Santos de Palo. Estos, tradicionalmente son tallas de los santos, la Virgen y los Reyes Magos de la iglesia católica hechos en madera. Se considera que la actividad de tallar santos tuvo sus comienzos en el siglo XVII, cuando las iglesias se encontraban muy lejos del puertorriqueño que habitaba el interior de la Isla. A los talladores de santos, se les conoce también como santeros.

En la imaginería popular puertorriqueña documentada, se ha incluido además de las tallas en madera, pequeñas tablas talladas al relieve. En las primeras, el cuerpo aparece tallado en una sola pieza, exceptuando las manos y los atributos, ya que estos últimos, eran tallados y añadidos después de terminada la pieza. Esto explica porqué tantos de nuestros ejemplares de colección, están faltos de los mismos. Los santos se han creado tradicionalmente de maderas nativas, aunque hay algunos que muestran capas, mantos y otros atributos realizados en lienzos o papel enyesado. También se han documentado, aunque en menor escala, imágenes realizadas en yeso o papel. El tamaño de los santos puertorriqueños varía entre las cinco y veinticinco pulgadas de altura, así también, se han trabajado tallas de tamaño natural.

El culto y la talla de santos, estuvo íntimamente ligado a la tradición de hacer altares en las casas con motivo de la distancia que existía entre la iglesia y las zonas rurales remotas de la Isla. En los hogares la imagen del santo se colocaba sobre una tablilla o en un pequeño nicho que por lo general, se ubicaba en la parte superior del dormitorio o en la sala. El nicho podía ser un pequeño cajoncito de madera con dos puertas que abrían y cerraban. También se construían colocándoles en la parte frontal, una lámina de cristal, lo que lo transformaba en una pequeña vitrina. En ocasiones, la parte superior del nicho estaba decorada con un pequeño tímpano o frontón que asemejaba la fachada de una casa con techo a dos aguas. Los nichos representaban un pequeño sagrario o relicario.

Los santos más antiguos que se han documentado datan del siglo XVIII. Sin embargo, el culto a los santos en Puerto Rico parece haber adquirido particular importancia a partir del siglo XIX, ya que se han encontrado una gran cantidad de tallas que datan de esa época. Los devotos católicos creían que los santos protegían a su familia e intercedían por ellos ante los miembros de la alta jerarquía divina, compuesta por la Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo.

Las prácticas propias que ordenaba la Iglesia Católica en cuanto a la devoción del santo consistían en rezarle, prenderle velas y celebrarle sus fiestas litúrgicas. También existieron otras prácticas que tomaron a su vez, un giro social, lo que contribuyó a enriquecer la tradición del culto popular. Una de éstas lo era “poner al santo bonito”; esto significaba, repintarlo todos los años para la víspera de su fiesta litúrgica. Otra de las prácticas era el celebrarle un “velorio” o “promesa” que comenzaba la víspera de la fiesta litúrgica del santo. Esta era una práctica de agradecimiento al santo por algún favor concedido. Durante la celebración, se sacaba la talla del nicho y se colocaba sobre un altar de hojas de palma. Este último se ponía, a su vez, sobre una mesa cubierta por un tapete de tela o encaje. Si se creía que el santo había curado a una persona o animal, se le ofrecían “milagros”, es decir, ofrendas de cera y metal que representaban la parte del cuerpo que fue curada.

Las variantes iconográficas de los santos eran y son muy variadas, aunque siempre parecen haber existido preferencias en cuanto a éstas. Entre ellas se encuentran las relacionadas a los santos patrones de los distintos pueblos: San Antonio, la Virgen de la Inmaculada Concepción, la Virgen del Carmen, la Virgen del Rosario, la Virgen de la Monserrate, San José, San Miguel, San Rafael, el niño Jesús y Santiago Apostol, son algunos de estos. También han sido comunes las tallas de: San Blas, Santa Bárbara, San Ramón Nonato, Santa Rita y los Reyes Magos.

El arte de tallar santos se consideró en una epoca destinado a desaparecer. Uno de los factores que actuó en su contra fue el proceso de evangelización de las religiones Protestantes que se desarrolló a principios del siglo XX y que trajo, entre otras consecuencias, la “quema de las imágenes de los santos". Sin embargo, esta misma amenaza provocó el interés de sociólogos, antropólogos y otros estudiosos por rescatar estas imágenes que habían pasado de generación en generación. Los santos, más allá de objetos religiosos, representan una faceta histórica y cultural de nuestro pueblo. La misma ha pasado a ser objeto de estudio sociológico, antropológico, religioso y artístico-artesanal.

Esta revalorización del santo como pieza de valor cultural también trajo como consecuencia que el mismo se tornara en pieza de colección e inversión. Así mismo despertó en las instituciones públicas destinadas a conservar y promover nuestro patrimonio, como lo es el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el interés en promover el arte de la imaginería popular mediante la convocatoria a certámenes y exhibiciones de santos en sus museos.

Hoy por hoy, los santos de palo se han convertido en un símbolo nacional que supera su contexto religioso para convertirse en un objeto de valor propiamente cultural que ha trascendido la Isla. Muestra de ello han sido las exhibiciones en el museo Smithsonian de la colección Teodoro Vidal.


Adaptado y actualizado por Grupo Editorial EPR
Fuente original: Colón Camacho, Doreen. "Imaginería popular religiosa", 1995. Artesanía Puertorriqueña, Centro de Estudios Humanísticos, Museo de la Universidad del Turabo.



Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 29 de agosto de 2014.

Version: 08072901 Rev. 1
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