Historia y Arqueología / Real Cédula de Gracia (1815)
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Real Cédula de Gracias (1815)
La Real Cédula de Gracias fue una medida promulgada bajo el gobierno absolutista de Felipe VII el 10 de agosto de 1815. La misma otorgó a Puerto Rico una mayor liberalización económica que ninguna otra medida aprobada por gobiernos españoles anteriores. Se publicó en la isla de Santo Tomás en tres idiomas y se concedió para, en primer lugar evitar el desarrollo de un separatismo revolucionario en Puerto Rico y segundo para cambiar la economía de la Isla y fuese productiva para España.

Desde el 1776 el mundo occidental se había visto sacudido por revoluciones inspiradas en las ideas de la Ilustración. Específicamente en Hispanoamérica surgieron movimientos de independencia en Caracas, Buenos Aires y México en el 1810 y para el 1815 los movimientos independentistas estaban en todo su apogeo. Este proceso revolucionario culminó en 1824 con la pérdida para España de todas sus antiguas colonias en el Nuevo Mundo, con la excepción de Puerto Rico y Cuba. La Cédula de Gracias fue una medida preventiva para evitar que en las dos islas floreciera una revolución.

Las concesiones otorgadas por la Real Cédula se pueden dividir en tres categorías principales: libertad comercial, cambios contributivos y libertad de inmigración.inmigración.: movimiento de población que consiste en la llegada de personas a un país o región diferente de su lugar de origen para establecerse en él.

Libertad comercial

La Cédula constituyó un abandono formal de las políticas exclusivistas españolas. La misma estableció quince años para el libre comercio entre Puerto Rico y las otras colonias españolas y “en caso de urgente necesidad de la Isla” permitió el comercio entre Puerto Rico y las islas extranjeras. También, adjudicó por quince años permiso para introducir esclavos negros a la Isla y de irlos a buscar a colonias amigas o neutrales. Legalizó el comercio que había existido con extranjeros pero de forma ilegal a través del contrabando. Al establecer la libertad comercial, disolvió el control de las compañías monopolistas sobre el comercio, particularmente de los esclavos.

Cambios arancelarios
Sobre el comercio “libre” con otras islas españolas se pagaría un impuesto de 2% y de 6% sobre el comercio con extranjeros. La maquinaria usada para la agricultura era libre de impuestos por quince años si se importaba de España y si se importaba de islas extranjeras pagaba 3%. A la importación de negros esclavos de islas vecinas se le adjudicó un 3% de impuestos. Las mayores concesiones contributivas las obtuvieron los colonos, españoles y extranjeros, como parte de los incentivos para atraer y retener inmigrantes. Se les eximió de pagar diezmos y la alcabala durante quince años. Para recuperar las contribuciones perdidas por estas exenciones, el Gobernador y el Intendente establecieron una nueva contribución llamada “encabezamiento” o “subsidio interior” que recaudó 122,187 el primer año, más que la alcabala y el diezmo juntos. Este nuevo impuesto era una medida provisional que desaparecería una vez superada la crisis fiscal.

Libertad de inmigración

Las concesiones de mayor envergadura e impacto de la Cédula fueron las relacionadas a la inmigración. La medida ofreció licencias de entrada a nuevos inmigrantes y legalizó la residencia en la Isla de muchos extranjeros ya establecidos. Además, exclusivamente a los extranjeros católicos y procedentes de países amigos, se les ofreció la libertad de naturalización luego de cinco años de residencia en el país. A los nuevos colonos blancos, tanto hombres como mujeres, se les concedían cuatro fanegas y dos séptimos de tierra y la mitad de esa concesión de tierra por cada esclavo que trajera. Los negros y pardos libres también obtuvieron incentivos de tierra para inmigrar, pero sólo la mitad de lo recibido por los blancos. Estas tierras que se otorgaban a los nuevos residentes eran las realengas o baldías.






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