Economía / Evolución histórica de la economía de Puerto Rico
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Consecuencias de la Gran Depresión de la década de 1930

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Como parte de los programas establecidos por la PRRA, se electrificaron sectores urbanos y rurales.
Los efectos de la Gran Depresión de la década de 1930Gran Depresión de la década de 1930: época de la historia durante la cual los países capitalistas industrializados enfrentaron períodos que variaron en extensión (entre tres y siete años) caracterizados por aumentos sustanciales en el desempleo, reducción absoluta en la producción nacional y aumento en los niveles de pobreza. El punto de partida fue la caída en la Bolsa de Valores de Nueva York el 29 de octubre de 1929. sobre la economía de Puerto Rico fueron profundos. Con la llegada de Franklin D. Roosevelt a la presidencia de Estados Unidos en 1933 se inició la era de intervención gubernamental directa en los asuntos económicos, conocida como el Nuevo TratoNuevo Trato: Nombre dado a la política fiscal iniciada en Estados Unidos en el 1933 bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt. El enfoque administrativo de Roosevelt se basó en el paradigma keynesiano y se propuso combatir la pobreza y el desempleo provocados por la Gran Depresión mediante la creación de programas que requirieron la canalización de fondos del gobierno central estadounidense hacia esos fines.. La inversión pública en proyectos de infraestructura y la creación de programas y agencias destinados a socorrer a las masas de desocupados y desnutridos constituyeron la base del paradigma del estado benefactor inaugurado por el gobierno estadounidense. No obstante, estos programas no tuvieron un efecto significativo sobre la población puertorriqueña cuando fueron trasladados al país. La caída en el nivel de salarios produjo una reducción dramática en el poder adquisitivopoder adquisitivo: se refiere al potencial de compra del consumidor en función del valor de la moneda con respecto al precio de los bienes y servicios. Como consecuencia de la inflación el poder adquisitivo se ha reducido sustancialmente en el mundo contemporáneo.. El que para la década de 1930 la economía puertorriqueña se hubiese tornado absolutamente dependiente de la estadounidense, acentuó la escasez de productos básicos y agravó la condición de pobreza extrema para la mayoría de las familias obreras. El precio de los productos importados aumentó sustancialmente durante el período, en contraste con el nivel de salarios, que para todos los efectos prácticos era entre cinco y diez veces menor que en Estados Unidos.

En 1933 el ingreso per cápita era 30% menor que en 1930. Los jornales de los trabajadores de la azúcar se redujeron casi a los niveles de fines de siglo XIX, el precio de los productos básicos aumentó, en contraste, las ganancias de la industria azucarera fueron extraordinarias. La reducción absoluta en salarios provocó un sinnúmero de huelgas en esta industrias, también en la de la aguja, la de transportación especialmente los choferes de carros públicos, la del tabaco, los tahoneros y los trabajadores de los muelles, entre otros. La ayuda del Partido Nacionalista durante esta crisis le trajo como resultado neto, la encarcelación de sus líderes durante diez años en la prisión federal de Atlanta.

Programas específicos del Nuevo Trato

El primero de los programas inaugurados fue el Puerto Rico Emergency Relief Administration, mejor conocido como la PRERA (1933), que funcionaría como un apéndice de la Federal Emergency Relief Administration. Entre sus aportaciones más duraderas pueden mencionarse: el financiamiento de proyectos de obras públicas, como carreteras y puentes; la asignación de fondos para salud pública especialmente para erradicar la malaria; el establecimiento de algunos centros de producción de ropa; la distribución de alimentos, el adiestramiento de jóvenes en técnicas de agrimensura y la administración de censos. No obstante, los programas y proyectos de la PRERA no lograron mejorar visiblemente las condiciones de vida de la mayoría de la población, por lo que algunos representantes del sector liberal asociados con la política del Nuevo Trato reclamarían la elaboración de un plan de desarrollo económicodesarrollo económico: En un sentido amplio se refiere al proceso histórico mediante el cual se logra mejorar el nivel y calidad de vida de la población de un país. Según Todaro este proceso está relacionado íntimamente con la puesta en marcha de una estrategia macroeconómica que logre aumentar el nivel de ingreso real y de consumo agregado (tanto de bienes como de servicios); crear las condiciones para incrementar la autoestima de todos los miembros de la sociedad mediante la fundación de instituciones sociales y políticas que respondan al individuo y que promuevan su dignidad; y que todo ello conduzca a un clima amplio de libertades que no excluya a ningún ciudadano. que respondiera a la realidad material de los puertorriqueños.

A principios de 1934 se dio la coyuntura para que Rexford Guy Tugwell, Luis Muñoz Marín y Carlos Chardón se convirtieran en coautores intelectuales de un plan de desarrollo que se conocería como Plan ChardónPlan Chardón: Este plan contenía propuestas para diversificar la producción agrícola con el propósito de satisfacer el mercado interno y de explotar la posibilidad de exportar ciertos productos; crear agricultores independientes con ayuda del gobierno; desintegrar las corporaciones azucareras para quitarles el poder económico y político; promover nuevas industrias que se adaptaran a la realidad de Puerto Rico: pesca, selvicultura, industria de la aguja etc; reestructurar los salarios a todos los niveles de manera que aumentara el poder adquisitivo de la clase trabajadora y fomentar la emigración de familias de la zona rural a países tropicales vecinos para formar granjas de producción agrícola.. En el contexto de la época este plan representaba un reto para la hegemonía del capital ausentista. El plan no negaba la importancia de la industria azucarera, más bien la adaptaría a las necesidades de la fuerza obrera en ese sector. Pero ello requería un enfoque de producción distinto amparado en la redistribución de las tierras y en una estructura salarial más justa y equitativa. Esta visón entraba en conflicto con los intereses de los accionistas corporativos, sobre todo porque se pondría en vigor la Ley de 500 acres, el gobierno adquiriría tierras de las grandes centrales para ser repartidas entre colonos y trabajadores e, incluso, adquiriría una central para entrar directamente en la actividad cañera.

Se propuso además un plan de industrialización que generaría unos 50 mil empleos, se le daría impulso a la industria cafetalera y se renfocaría en la industria tabacalera. Los propietarios de las grandes empresas sintieron que el gobierno se estaba "entremetiendo" demasiado en sus intereses y emprendieron una campaña de desprestigio y difamación hacia el plan. A pesar de que el presidente Roosevelt había acordado adoptar el plan respondió creando una nueva comisión, el Comité Interdepartamental para la Rehabilitación Económica que desembocó en la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA), la PRERA pasaría a ser subsidiaría de la nueva agencia.

En teoría, la PRRA, creada en 1935, pondría en marcha las propuestas principales del Plan Chardón, pero los administradores de la época sabían que, en la práctica, tal cosa sería difícil de ejecutar, debido a la oposición firme de los portavoces de las corporaciones azucareras y de los hacendados azucareros. Los proyectos más sobresalientes de la agencia se dieron en el área de infraestructura. Por primera vez Puerto Rico tuvo una fábrica para producir cemento que sería la base para las obras públicas permanentes, incluyendo la construcción de viviendas de cemento en algunas comunidades rurales. Se llevó electricidad a sectores urbanos y rurales, aunque sin lograr abarcar todo el territorio nacional. Se inició un programa de reforestación que tendría un impacto positivo desde el punto de vista ambiental. En otras áreas, se mejoraron los servicios de salud para la población rural, se crearon asociaciones de agricultores y se abrieron nuevas perspectivas para el café y otros frutos. Comenzó un proceso de distribución de tierras, pero con un impacto mínimo.

El gobierno intentó, aunque sin éxito, administrar una central azucareracentral azucarera: Centro fabril moderno para el procesamiento de la caña de azúcar y del cual se obtienen los diversos derivados del fruto, como el azúcar, las mieles y otros.. A finales de la década de 1930 los fondos de la PRRA no fueron reasignados, dejando sin empleo a la mayoría de los que habían tenido una plaza de trabajo. Luego de una década de programas cuyo fin era aliviar la pobreza, los datos socioeconómicos de la época indican que el ingreso per-cápita sólo había aumentado $38, de $176 en 1930 a $214 en 1940. Puerto Rico se había tornado aún más dependiente de Estados Unidos: el porcentaje de exportaciones que se dirigía a Estados Unidos aumentó de 95.5 en 1930 a 98.0% en 1939. En el caso de las importaciones el aumento fue de 87.1 a 91.5%. En 1939 la tierra dedicada a la siembra de caña de azúcar alcanzó las 303,055 cuerdas y el número de fincas sobrepasaba las 11,300, lo que explica por qué entre 1931 y 1940 el porcentaje del valor de exportación del azúcar aumentó de 56.6 a 62.9%.

De la misma forma, la distribución del empleo era cónsona con las tendencias descritas en el párrafo anterior: en 1940 cerca del 45% del empleo se concentraba en la agricultura, con aproximadamente 124,000 trabajadores en la caña. Si a éstos les sumamos los casi 20,000 empleados en la refinación de azúcar, entonces podemos concluir que sobre el 28% de la fuerza obrera estaba vinculada de forma directa con la industria azucarera.

Por otro lado, en relación a la manufacturamanufactura: Sistema de producción de bienes basado en el uso intensivo de las maquinas., la industria de la aguja a nivel doméstico era la actividad que más fuerza obrera empleaba, con 44,731 personas, en su mayoría mujeres. Esta industria era la que pagaba los salarios más bajos, lo que reflejaba discriminación por género. En 1940 las industrias del café y del tabaco tenían sólo el 5% y 3.5% respectivamente del empleo total. Y por último, las actividades de comercio y servicios ocuparían al 10.5% y 12.9% respectivamente del total de empleados.






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The economist
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